MÁS RUIDO VA A HACER AL CAER

Obras tropezó ante un gran Sofocasar que lo ganó sobre la hora y ahora le deberá ganar a Brown para jugar la final del Apertura.

El futbol tiene sus mañas. Y sabe que hacer para que los que empiezan a acostumbrarse al ejercicio de cierta lógica, para que los que comienzan a matematizar los destinos de la pelota, no se olviden que este juego esta signado de caprichos, de giros inesperados. Este juego es indiferente a jerarquías, es un barrio en el que hasta el más pintao puede perder la nami con cualquier gil. No es el caso de Sofocasar, claro. Que si bien  se coló por la ventana a esta fiesta que en un principio fue de seis, terminó siendo uno de los animadores, fue el que puso la mejor música y aunque ahora le toca bailar con una bien fea, este equipo parece estar curtido para cualquier circunstancia.
Al menos eso demostró ayer, atropellando a Obras, llevándoselo por delante, imponiendo autoridad y cuando el partido pedía un dominador, no dudo en tomar las riendas y hacerse dueño de todo.

Ficha de Partido

Obras

0

1

Sofocasar

Alasio C.

4

Ortíz M.

5

Vélez E.

6

Laurens F.      

6

Duarte G.

7

Andrade J.

7

Alvarez M.

6

Piassalle E.

7

Alvarez F.

6

Ulere L.

6

López M.      

3

Pan D.

5

Kovacevic F.

4

Cuenca M.       

7

Dominé N.

4

Giordano A.

7

Lette J.

4

Acuña F.          

6

Calderón P.

4

Acuña J.

9

Totoni M.

4

Piasalle A.      

5

DT: Carbajales A.

DT:Lora P.

Goles:88' Acuña J. (SOF).
Cambios:ST: Wüitrich G. (5) x Calderón P.; Lamperti E. (5) x López M.; Moncho W. x Kovacevic F. (O) - Sartori J. (5) x Acuña F.; Chará D. x Cuenca M. (SOF).

Arbitro:

Estadio: Estadio Municipal.

Para eso, pasaron unos primeros quince minutos en los que El Azulgrana amagó con ejercer el control. En la primera pelota que recibió Joaquín Acuña, lo rodearon entre tres. Una muestra de lo que este Obras ha hecho durante toda la fase regular, no dejar que su adversario juegue y luego buscar generar a la ventaja con orden y creyendo en sus individualidades. Sin embargo, esta vez, eso duro nada. Tampoco funciono su intención  de rotar la pelota, ya que la imprecisión de Kovacevic no le permitió darle fluidez al juego. El doble enganche entre Lette y Calderón no prosperaba, Totoni siempre de espaldas no encontraba cómplices para hacer maldades cerca del área de Ortiz, por lo que la pelota volvía muy rápido a campo propio, ahí donde Duarte fue patrón constantemente, marcando incluso la salida ya que ni López ni Domine fueron elementos útiles en ese aspecto. Ambos muy retrasados, más predispuestos a anular que a construir.
Así las cosas, los de Sarmiento se hicieron fuertes en el medio con el trabajo criterioso de Cuenca, desprendiéndose para sumarse para aparecer en ataque y siendo siempre auxilio de Giordano, jefe absoluto de la zona en la que Obras hacia agua, mientras que los de Sarmiento nadaban con naturalidad y generaban sobresaltos en el arco de Alasio. La primera la tuvo a los tres minutos cuando producto más del azar que de la creación una pelota quedó cerca del área, Ulere probó desde lejos con derecha y la pelota salió se besó con el segundo palo. Cuenca también se llegó hasta esa zona para mandar su remate por arriba. Y a los 25 la más clara: Acuña recibe solo entrando cerca del punto penal, acomoda su cuerpo en un solo movimiento y busca el palo más lejano con el pie abierto. Una belleza. Un recurso estético, esta vez no efectivo, demostración pura de talento de uno de los mejores jugadores del Apertura, sino el mejor. Piassalle, con menos elegancia, tampoco pudo en el borde del área chica.

Muchas ocasiones como evidencia de un dominio que estuvo sustentado por un respaldo anímico. Un equipo como nunca antes comprometido con la circunstancia, revirtiendo viejas imágenes, momentos en los que rifaban partidos y los hombres importantes elegían borrarse, mas que sacar la cara por sus compañeros. Esta vez, cada uno de los once le puso cuerpo y alma a la causa, y tan grande es este Obras aun en las que juega un futbol enano, que no le alcanzó más que para el cero a cero. El complemento, fue distinto. El equipo Camionero mantuvo su convicción, pero ya no fue tan profundo pese a la perseverancia y la insistencia. Obras se acomodó mejor con el ingreso de Wüitrich, y Lamperti para dar una mano en el medio.
Entonces el partido se hizo más lento. La pelota fue y vino de un lado a otro  sin que nadie la  proclame como su patrimonio mientras el tiempo jugaba a favor de Obras que con solo igualar aseguraba su pasaje a la final convirtiendo la búsqueda de Sofo en un cúmulo de ansiedades que no daban lugar a la claridad suficiente para imponerse a un equipo con tanto oficio para estos encuentros. Pudo Antonio Piassalle en su intento con una pirueta circense, sin embargo Alasio conjuró el peligro mandando la pelota al córner. El uno había sido determinante en sus intervenciones bajo los palos, pero no había entregado las mismas garantías a la hora de salir a cortar centros, recurso que el quipo de Lora utilizó mucho como arma para dar vuelta la situación cuando por bajo ya no encontraba por donde. Así, con 43’ minutos jugados, a muy poco de que Obras de un paso más, Joaquín Acuña estuvo en el lugar preciso en el momento indicado para ver llegar un envió alto desde la derecha, Alasio que duda, y la bola que le cae bendita para con un frentazo sentenciar el 1-0 definitivo.

Por inesperado, por poco probable, porque Obras, porque Sofocasar, el silencio fue la música con la que se fue terminando una película que debía tener otro final, otro héroe. Pero no, las cámaras apuntaron a las lágrimas de Pablo Lora, a los abrazos entre los de blanco, el saludo cordial y respetuoso de color azulgrana. Obras cayó sin poder imponer su ley. Fue superado, y no presentó sus credenciales de grande. Y su caída hizo ruido. Tanto o mas que los bombos y las trompetas que eran la cortina musical de un festejo bien ganado.