SE LA DESQUITODD

En un partido que pareció la secuela de la final del Clausura 09’, Brown se tomó revancha y se ganó el paso a la final de los Playoffs para buscar su chance de ser Campeón del Apertura ante Obras.

Brown y Todd, Todd y Brown ya es un clásico y se juega como tal. Con nervios, ansiedades, miedos y tapones afilados. Mas aun cuando se trata de una etapa decisiva, cuando uno sigue subido al tren de los festejos y otro queda abajo, esperando en la estación de la frustración, que pase un nuevo tren cargado de esperanzas a estrenar. Si bien el lugar común reza que las finales no hay que jugarlas, sino ganarlas, a El Verdinegro  el empate (ventaja deportiva mediante) le permitió  avanzar hacia la final de la Liguilla yendo en busca de lo que se le viene negando hace ya varios torneos.  Para La Cosmopolita fue el cierre digno con el que dio legitimidad al gran campeonato que obtuvo sobre las navidades del 2009, asentando un modo de juego, dándole credibilidad y consistencia a un comportamiento, a una manera de ser, aun a personalidad,  ganándose – además – el irrefutable derecho a ser tenido en cuenta como candidato cada vez que un punta de inicio a próximos certámenes.

Ficha de Partido

Brown

2

2

Todd

Luján P.

7

Ayala D.        

5

Pérez E.

6

Subrini N.

6

Sumich M.

7

Igarreta S.   

6

Galván D.   

6

Carusillo G.   

5

Gonzalez E.  

6

Brissio R.

4

Previgliano J.

5

Vazquez L.   

6

Pacheco M.   

5

Franchoni R.

5

Mansilla D.   

7

Bahillo N.      

5

Duarte P.      

5

Reyna J. C.

5

Sumich C.

4

Mauri S.

5

Pérez C.   

6

Martell F.   

6

DT: Chazarreta W.

DT: Macciaroli G.

Goles:27' Mansilla D.; 31' Pérez C. (B);48' Mauri S.; 84' -p- Cozza F. (T).
Cambios:ET:D'eramo D. (6) x Franchoni R. (T).
ST:Gutierrez D x Pérez C.; Ramos G. x Duarte P.; Pellegrini P. x Sumich C. (B) - Cozza F. x Brissio R.; Dominguez C. x Vazquez L. (T).

Arbitro: Polola J. C.
Estadio: Estadio Municipal.

De hecho, no renunció a esa condición sino hasta el mismísimo momento en que Polola le puso stop al encuentro. Porque en la memoria de todos, ese empate a los cuarenta y tantos, los seis minutos que decidió jugar el arbitró y la invasión Cosmopolita en el área custodiada por Luján a puro centro, buscando el milagro en la cabeza de Cozza, en el oportunismo de Mauri - que esta vez no fue tan certero en una chance que desperdició en una de las últimas pelotas que cayeron sobre tierra Verdinegra -, o simplemente donde sea,  generó un “deja vu”. Y la sensación de estar viviendo otra vez ese mal sueño que fue para todo Brown ese instante fatídico, esa obra maestra del futbol de suspenso, ese thriller dramático que deja sin uñas, ese rato en el que Todd le arrebató como con una tormenta anímica, una energía apabullante y la siempre generosa cooperación de la suerte, esa que no se pierde nunca la oportunidad de hacer su trabajo, y le robó a Brown un trofeo que ya casi tenía guardado en las vitrinas de calle España.
Pero el espejismo fue solo eso. Un espejismo. Y la revancha, Brown la calmó con un festejo que fue como agua en el desierto, un profundo desahogo. La calma que este equipo no encontrará del todo hasta no ser campeón, pero que mientras exista esa chance, habrá tranquilidad en la que hacer orilla aun cuando los naufragios estén amenazando todo el tiempo. Porque este barco capitaneado por Walter Chazarreta ha navegado aguas turbias. Y si bien ha sabido gambetear el iceberg, durante muchas fechas jugó a ser El Titanic. Sin ese equilibrio, sin esa consistencia de otros momentos, Brown se ha padecido a si mismo. Ha sido su propia sombra, y ha llegado hasta acá por peso propio, medio de prepo, mostrando las garras cuando fue necesario, y sabiendo curar sus heridas.

Todd empezó mejor. El partido aun ni se preparaba el desayuno cuando ya Lucho Vásquez le había sacado filo al palo derecho de Patricio Luján, y al ratito nomás un desborde de Martell lo dejó a Mauri de cara al gol, pero el 9 la tiró por arriba. Mejor acomodado en la cancha, el equipo de Macciarolli manejaba las acciones y elegía como, donde y a que ritmo se jugaba. Sin Ríos en el medio, el debut de José Previgliano hasta allí no era del todo auspicioso, algo perdido en su posición, y con poca cooperación de Pacheco sumándose al doble cinco, Brown perdía en el medio, no obstante la línea de tres en el fondo se bastaba para resolver los problemas, con un David Galván de buena primera parte, manejando el sector con oficio y controlando los líos que provocaban las vertiginosas y atrevidas llegadas de Nicolás Subrini a quien Mansilla – casi un lateral izquierdo – no siempre acompañaba.
Pero como el futbol tiene esas cosas. Fue La Vieja el que abrió la cuenta para los suyos con un córner malintencionado, fuerte al primer palo que ante un pequeño pero determinante desvió en Subrini, lo metió a Ayala adentro del arco con pelota y todo. Con el 1 a 0 Brown le tomó la mano al desarrollo, Pacheco diez metros mas atrás de lo que suele jugar cuando lo hace como enganche y con la cancha de frente, tuvo panorama para hacer circular bien la pelota, aunque sin arrimarse al arco ajeno, cosa que Todd tampoco hizo sino hasta el epílogo de la primera parte cuando Franchoni mandó cerca del palo una pelota que Mauri le había bajado luego de otro buen centro de Fede Martel, mas comprometido con el juego, y con resto físico para proponer el uno a uno y escapar de las marcas.
Las aguas del segundo tiempo trajeron el empate. D’eramo que estaba en cancha por Franchoni, encontró un resquicio entre muchas piernas y filtró un pase para Sebita Mauri que castigó con un remate cruzado. La correntada trajo también un disparo de Martel que Luján desactivó con esfuerzo, en la mejor atajada del cotejo. Ese primer cuarto de hora se disputó en campo Verdinegro.  Pero la desesperación por buscar el segundo, desordenó a El Canario, mas aun con el ingreso de Fernando Cozza saliendo Brissio y pasando Cucú Reyna a ocupar el lugar de libero atrás de Igarreta y Carusillo. Lo de Cozza fue importante ganando de cabeza y reanimando a los suyos, es cierto. Pero por los costados, Brown encontró caminos que uso como salida ante el asedio desprolijo del rival, y se hizo importante el trabajo de Equi González y – sobre todo -, Mansilla quien generó riesgo por la izquierda llegando varias veces hasta el fondo, estrellando un tiro en el travesaño y obligando a Ayala a intervenciones relevantes. De sus pies salió el centro que Chifle Pérez tomó de aire con una media tijera para volver a poner a Brown en ventaja.

Desde allí, el trámite se tiño de amarillo. Cozza convirtió el 2-2 de penal, Brown no pudo defenderse con la pelota, todas sus líneas se replegaron, y Todd lo puso contra su propia valla con centros que caían desde cualquier lado. La misma historia, el “deja vu”, idéntica sensación, los nervios, el tiempo que se hizo chicle, la eternidad representada en seis, siete minutos que no alcanzaron para otra hazaña. Todo casi igual, pero distinto: esta vez, festejó Brown.